NOCENTA PISETTA
«La fuerte
personalidad de la joven le permitió adaptarse rápidamente al idioma y a las
costumbres del lugar. Sus ansias de superación la llevaron a hacia la lectura
sobre cultura universal y arte. »
«Una gran promesa años más tarde, y tras una larga espera con diversos inconvenientes, Nocenta dio a luz a Carlos, su único hijo, en la Navidad de 1936.
Ese día
la artista prometió realizar un gran pesebre como agradecimiento al Niño Dios.
Antiguas fotografías atestiguan el esmero que ponía año tras año, pero con el
correr del tiempo su costumbre se perdió.
“Ella
quería agradecer que había tenido un hijo, entonces empieza a trabajar en el
armado de un pesebre, y a medida que fue pasando el tiempo descubrió sobre la
marcha sus condiciones artísticas”, dijo al respecto Claudia.
Carlos le
dio a Nocenta tres nietos, pero un día, cuando el joven tenía apenas 31 años,
su vida se extinguió. Fue entonces cuando ya viuda, sin hijo y con los nietos
lejos, la artista se encaminó en la difícil tarea de construir un pesebre de
proporciones gigantescas para cumplir con aquella promesa realizada.
Para eso
Nocenta tuvo que aprender dibujo, modelado y, finalmente, la cocción de las
piezas en hornos a 600 grados de temperatura. “Ella fue autodidacta tanto en la
escultura como en el dibujo; el hecho de que haya adoptado la arcilla como
elemento para trabajar habla del afecto que sentía por el sitio en el cual
vivía” »

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