Andrés Vázquez, se
llamaba
En la actual
capilla del cementerio municipal se encuentra un pequeño altar dedicado a
“Vasquecito”. Este altar tiene la
característica que en su interior se presenta un cráneo reliquia que perteneció
a Andrés Vásquez. Mejor conocido como “Vasquecito”.
Según varios
relatos sobre la gente del lugar se trataba de un joven chileciteño de 22 o 23
años, muerto en el año 1902 o 1903.
Andrés Vásquez
trabajaba de en el <<Molino y Panadería Santa Rita>>. Perteneciente
en esa época a Juan Guzmán. El motivo de su muerte se cree que un día una
muchacha afligida por cuestiones económicas va a solicitarle su ayuda, este
accede de buena manera. La chica para pagar su deuda lo invita a cenar en su
casa. Andrés Vásquez cansado por su larga jornada pide un lugar donde descansar.
La muchacha lo conduce para su cuarto y le presta su cama pero lamentablemente
ese descanso le costaría la vida. Ascipióm González, sobrino de Joaquín V.
González y pareja de la chica al verlo descansar en la cama de su pareja lo
único que atina a hacer es desfundar su pistola y matarlo de un tiro.
Después de ser
muerto, la pareja lo entierra en el lecho de un río, que actualmente sería el
cementerio municipal.
Su devoción tiene
como origen en que el año 1928 Manuel Romero, un vecino de chilecito al
escuchar de la <<alma buena>> de Vasquecito, le pide que interceda
en su nombre y obrara el milagro de curarlo. Una vez curado el sr. Romero
decidió desenterrar el cuerpo y depositarlo en un mausoleo con una cruz de mármol.
En febrero de 1932 el mismo Sr. Romero separa el cráneo de Vasquecito del
mausoleo y lo deposita en una urna de vidrio para que pueda ser contemplado por
todos.
Vasquecito tiene la
particularidad y el misterio que los estudiantes son los que van a realizar
promesas en su mausoleo. Devoción que aún hoy en día no se encuentra relación y
explicación entre Vasquecito y sus devotos que son muchos de los estudiantes de
Chilecito. Este detalle sigue siendo un misterio y no se encuentra una razón
aparente entre la juventud y su devoción a Vasquecito.
(Fuente de
Información: “Andrés Vázquez se llamaba” de Adriana Plaza Karki).
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